La película que está triunfando en España durante este confinamiento se estrenó el pasado noviembre, pero no consiguió la fama hasta que Netflix apostó por ella este 20 de marzo.

‘El Hoyo’, de Galder Gaztelu-Urrutia, cuenta una original historia sobre una prisión vertical con cientos de niveles en los que los presos están confinados por parejas, unas encima de otras, y solo pueden comer gracias a una plataforma que ofrece las sobras que van dejando los niveles de arriba, y cuanto más abajo, menos comida llega. La trama parece obvia, pero las teorías son tan diversas que cada uno se lo puede plantear a su manera.
El filme está repleto de metáforas perfectas. Por un lado, tenemos la administración, la élite que controla el hoyo, la representación de la sociedad clasista: los de arriba comen sin pensar ni hacer caso a los de abajo, y los de abajo solo hacen caso si los de arriba, que llevan el mando, les amenazan. Además, es un círculo vicioso, ya que los presos cambian de compañero y de nivel cada mes al azar. No obstante, tampoco pasa desapercibido los guiños religiosos que aparecen continuamente. Goreng, el protagonista, es el único que intenta romper con el orden establecido. Si nos fijamos, en varios momentos le llaman ‘mesías’. Ademas, en lo audiovisual, hay varios planos que recuerdan a La Pasión de Cristo.

Aquí también entraría en juego el paralelismo que hay entre la religión y La Divina Comedia de Dante, tan reconocida. Por ello, una referencia será al final de la película, cuando Goreng desciende por un túnel de luz como si necesitase ir al infierno para purgarse de todas esas muertes que ha cometido y conseguir entrar al paraíso. Otra dato significativo es el número de niveles que hay, exactamente 333, número que Dante utiliza durante toda su obra. Ademas, contaba con un guía que se le aparecía y le acompañaba, al igual que le pasa a Goreng con sus antiguos compañeros de celda. Incluso podrían llegar a representar el tópico de las dos conciencias que te hablan antes de hacer algo. La buena, la mujer, representada en azul, y la mala, el hombre, que aparecía en rojo.
Por otro lado, Goreng lleva consigo al hoyo como único objeto el libro del Quijote. Pero esto va más allá al dar pistas sobre el final abierto que tiene la película. En la frase que su primer compañero le dice, está la clave: “solo a un loco se le ocurriría traer un libro a este lugar”. Efectivamente, el protagonista actúa como tal, como el propio Quijote. Empieza a delirar poco a poco hasta tal punto que cree ver una niña en el último piso cuando desciende por la plataforma en busca de una solución, teniendo en cuenta que en ese lugar los menores no pueden entrar. Lleva consigo la panna cotta que quería mandar como mensaje de revolución a la Administración. Sin embargo, es ahí cuando se da cuenta que la niña es el verdadero mensaje y que tiene que subir arriba para que la Administración lo vea. Puede ser entendido como esa esperanza de las nuevas generaciones que están por venir para cambiarlo todo.

Pero esto no termina aquí. Al finalizar la pelicula, Goreng parece estar vivo cuando llega al último nivel. Lo más probable es que haya muerto debido a las heridas que personas de otros niveles le han causado. Su cuerpo subiría en la plataforma con la panna cotta intacta. Bueno, del todo no, ya que hay un plano en mitad de la película donde se ve al chef echando la culpa a los cocineros debido a que una panna corta tenía un pelo y por eso nadie se la había comido. ¿Entonces? Simplemente el mensaje llegó pero no cambió nada. La Administración se mantiene y se mantendrá siempre.

